Hay una forma del nombre
persistiendo en lo que calla,
una forma tuya quedándose
en lo que pienso y lo que toco.
Lo que fue no se retira:
se queda en la materia
leve de los labios,
en la costumbre de nombrarte
sin decirlo.
Un resto de luz insiste
en la memoria del cuerpo,
un rastro de beso
que se resiste a partir.
Y tus ojos,
esa demora,
ese temblor sin causa,
no saben olvidar.
Yo tampoco.
Porque lo vivido
no termina: se repliega,
respira en lo oscuro,
y vuelve
como un ser
que aún nos nombra.
Eduardo A. Bello Martínez
Copyright 2024
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Autor:
A. Martinez (
Offline) - Publicado: 25 de marzo de 2026 a las 03:06
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 36
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Antonio Pais, Sergio Alejandro Cortéz, El Hombre de la Rosa, ElidethAbreu, Gonzalo Márquez Pedregal, Mª Pilar Luna Calvo, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Tú bella pluma borda y plasma sobre el papel tus hermosas letras estimado Eduardo
Recibe un afectuoso saludos de Críspulo
El Hombre de la Rosa
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