¿Por qué quererte, dime, por qué adorarte,
si eres la luz que amenaza quemarme?
Y aun tu sombra me llama a abrazarte,
aunque no quieras… mi deber es amarte.
Hogareño arde el pulso de las ollas,
la flama trepa el tronco lentamente;
por su corteza pasan quietas las horas,
mientras el hierro se enciende incandescente.
Quema el fuego, y su pena me desvela;
la madera, fría, desyuga el alma.
Detrás de cada llaga hay una vela
que alumbra el deber de amarte con calma
-
Autor:
lagrimas de un clavel (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 24 de marzo de 2026 a las 22:48
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.