¿Por qué quererte, dime, por qué adorarte,
si eres la luz que amenaza quemarme?
Y aun tu sombra me llama a abrazarte,
aunque no quieras… mi deber es amarte.
Hogareño arde el pulso de las ollas,
la flama trepa el tronco lentamente;
por su corteza pasan quietas las horas,
mientras el hierro se enciende incandescente.
Quema el fuego, y su pena me desvela;
la madera, fría, desyuga el alma.
Detrás de cada llaga hay una vela
que alumbra el deber de amarte con calma
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Autor:
lagrimas de un clavel (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de marzo de 2026 a las 22:48
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 27
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Poesía Herética, Antonio Pais, Lualpri, Santiago Alboherna, alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa, Sergio Alejandro Cortéz, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios2
extraña e inquietante tensión entre el amor, el deber y el maltrato. Muy buen poema !!
muchas gracias, saludos
🙂
Tú bella pluma borda y plasma sobre el papel tus hermosas letras estimada Kelly
Recibe un afectuoso saludos de Críspulo
El Hombre de la Rosa
muchas gracias, me enorgullece saber que aprecian mis letras; saludos
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