Dos cielos opuestos,
busqué su voz
y la encontré sepultada.
Las facas
rajaron mis sendas,
mis pies
fueron destazados.
Sus ojos se pudrieron,
mi pelo,
mi último recuerdo.
Jugué con el azar,
y exigió su precio:
cambiar mi familia
por un país ajeno.
Maldito sea el día
que me convertí
en Judas.
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Autor:
Donalt (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 24 de marzo de 2026 a las 15:22
- Comentario del autor sobre el poema: Tal vez sea culpable o no, mi destino se forjara pedazo a pedazo. Esto es lo poco o mejor que puedo darte.
- Categoría: Triste
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Sergio Alejandro Cortéz

Online)
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