Donalt Enamorado

Mi pelo.

Dos cielos opuestos,

busqué su voz

y la encontré sepultada.

 

Las facas

rajaron mis sendas,

mis pies

fueron destazados.

 

Sus ojos se pudrieron,

mi pelo,

mi último recuerdo.

 

Jugué con el azar,

y exigió su precio:

cambiar mi familia

por un país ajeno.

 

Maldito sea el día

que me convertí 

en Judas.