¿A donde vas?

Roma.

Hay estaciones que no pasan, se quedan respirando hondo en la nuca.

El aire tiene gusto a azufre, pero nadie te dice por qué.

Unos pantalones en cuadrillé a conjunto cuelgan del respaldo de una silla, como si aún esperaran un cuerpo que ya no vuelve.

Y en esa espera muda, algo le insiste en que no puede aprender a olvidar.

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