A la sombra que habita en mis retinas desde que te marchaste.
Hoy quisiera aprender
a dejar de buscarte
en el café de las mañanas…
(con mi pulso detenido)
mientras abro ese buzón
por ver… si quizás hoy…
has pasado por delante de mi puerta
y tengo carta para mí.
Porque dentro de mi ser
aún habita esa parte de ti…
una luz que insiste en quedarse
como si llevase el mismo sol tatuado
en el envés de mis párpados,
y un incendio ciego
—que se resiste a ser olvido—
siguiera bailando en mi sombra
como el eco de esa luz…
que ya no me pertenece.
Es el castigo merecido
por haber mirado de frente
al fuego azul de tus palabras…
y ahora el silencio es un ancla
que me arrastra a ese lugar
donde hasta el aire
te nombra.
Te has convertido en la dueña
de este invierno que me envuelve
un "Mr. Blue" que danza en mis silencios;
mientras busco en tu destello…
la melodía de un azul infinito
que ya no puedo tocar.
¡Ay amor!…
que mi noche ya no es negra,
sino violeta y herida…
y hay fantasmas que ahora habitan
donde antes te nombraban
las sombras que hubo en mi vida.
Así te quedas en mí, amor,
cuando siento que te marchas:
como un destello escondido
al final de mi retina,
esa presencia en mi recuerdo
que solo vuelve a brillar
cuando, al volverte a pensar…
cierro los ojos.
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Autor:
Slocker (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 23 de marzo de 2026 a las 09:05
- Comentario del autor sobre el poema: Hay veces en las que cuando alguien se lleva su luz, deja un incendio dentro....
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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