Hoy quisiera aprender
a dejar de buscarte
en el café de las mañanas...
(con mi pulso detenido)
mientras abro ese buzón por ver...
si quizás hoy...
has pasado por delante de mi puerta
y tengo carta para mí.
Porque dentro de mi ser
aún habita esa parte de ti...
una luz que insiste en quedarse
como si llevase el mismo sol
tatuado en el envés de mis párpados,
y un incendio ciego
- que se resiste a ser olvido -
siguiera bailando en mi sombra
como el eco de esa luz...
que ya no me pertenece.
Es el castigo merecido
por haber mirado de frente
al fuego azul de tus palabras...
y ahora el silencio
es un ancla que me arrastra
a ese lugar…
donde hasta el aire te nombra.
Te has convertido
en la dueña de este invierno
que me envuelve,
un \"Mr. Blue\" que danza en mis silencios;
mientras busco en tu destello...
la melodía de un azul infinito
que ya no puedo tocar.
¡Ay amor!...
que mi noche ya no es negra,
sino violeta y herida...
y hay fantasmas
que ocupan ahora
el lugar donde estaban las sombras
que antes nublaban mi vida.
Así te quedas en mí, amor,
cuando siento que te marchas:
como un destello escondido
al final de mi retina,
esa presencia en mi recuerdo
que solo vuelve a brillar cuando,
al volverte a pensar...
cierro los ojos.