Él

William Logan

ÉL

Wcelogan 

 

Te miré.

Te reclamé.

“El etílico no reclama”,

pensé.

Estoy sobrio…

pero él no.

Me sostiene la mirada,

desafiante.

Voy hacia él.

Me detengo.

—¿Cuál es tu problema?

Y entonces, sin voz,

me responde:

—Señor, apúrese…

que es un espejo.



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