Pasión de amarte

Augusto Cuerva


AVISO DE AUSENCIA DE Augusto Cuerva
AUGUSTINOS · CUERVA · CANDELA

Forma poética tripartita creada por Augusto Cuerva Candela (2026)

1. Definición general

La forma Augustinos · Cuerva · Candela es una estrofa compuesta que integra, en una sola unidad métrica, tres impulsos poéticos diferenciados: el tono sentimental de los Augustinos, la sombra introspectiva de la Cuerva y la combustión pasional de la Candela.
Su estructura combina regularidad, ruptura y ascenso, generando un movimiento interno que va de la emoción al desgarro y del desgarro al fuego.

Se trata de una forma híbrida y unificada, concebida para expresar procesos afectivos complejos: espera, revelación, deseo, transformación.

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2. Estructura métrica

La estrofa está compuesta por cuatro versos, cada uno asociado a una de las tres formas que la integran:

1. Verso 1 — Augustino
- Métrica: 8 sílabas
- Rima: A
- Función: apertura sentimental

2. Verso 2 — Augustino
- Métrica: 8 sílabas
- Rima: A
- Función: continuidad emocional

3. Verso 3 — Cuerva (verso negro)
- Métrica: libre
- Rima: sin rima
- Función: ruptura, sombra, revelación

4. Verso 4 — Candela
- Métrica: 8 sílabas
- Rima: A
- Rasgo distintivo: cesura obligatoria (//)
- Función: combustión final, ascenso, transformación

Esquema métrico
`
8A
8A
X
8A // 8A
`

Rasgos esenciales
- Unidad rímica: los versos 1, 2 y 4 comparten rima consonante.
- Ruptura central: el verso 3 introduce un quiebre temático y métrico.
- Cesura final: el verso 4 contiene una pausa interna que simboliza el “vaciló” del fuego antes de avivarse.

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3. Carácter y función expresiva

La forma se caracteriza por un movimiento tripartito:

1. Sentimiento (Augustinos)
- tono íntimo, melancólico, reflexivo
- ritmo regular y suave
- establece el marco emocional

2. Sombra (Cuerva)
- irrupción de una verdad incómoda
- imagen oscura o reveladora
- rompe la regularidad métrica
- introduce tensión

3. Fuego (Candela)
- impulso pasional o transformador
- ritmo ascendente
- cesura como chispa
- cierre ardiente, conclusivo

Este tránsito convierte la estrofa en una microdramaturgia lírica, donde cada verso cumple una función específica dentro de un proceso emocional completo.

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4. Temática

La forma está especialmente indicada para poemas que aborden:

- la espera amorosa
- la identidad y la máscara
- el deseo y su desbordamiento
- la revelación íntima
- la transformación afectiva
- la tensión entre luz y sombra

Su diseño permite condensar un arco emocional complejo en solo cuatro versos.

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5. Ejemplos canónicos

Ejemplo I
Te espero junto al agua,
aunque la noche caiga.
Lo que callé me muerde desde dentro.
Tu nombre arde // y me reclama.

Ejemplo II
No sé si aún me piensas,
pero mi voz te alcanza.
La sombra dice cosas que no digo.
Tu piel regresa // y me desarma.

Ejemplo III
El mar guarda tu huella,
aunque la espuma engaña.
Hay un dolor que late sin permiso.
Tu fuego sube // y me desbanda.

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6. Origen y datación

La forma Augustinos · Cuerva · Candela fue creada el 30 de marzo de 2026 por Augusto Cuerva Candela, como síntesis poética de sus tres nombres.
Su invención responde a la voluntad de integrar en una sola arquitectura métrica tres impulsos expresivos: la emoción, la sombra y el fuego.

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7. Valor literario

Esta forma se distingue por:

- su economía expresiva (solo cuatro versos)
- su complejidad interna (tres registros en tensión)
- su unidad rímica
- su ruptura central
- su cierre ascendente

Puede considerarse una de las aportaciones más singulares a la métrica hispánica contemporánea, por su capacidad de unir tradición (octosílabo, rima consonante) e innovación (verso negro, cesura obligatoria, estructura tripartita)


Pasión de amarte 

Prosa

Tus manos son dos pájaros blancos que aún no saben que han de huir de mi pecho. Te miro y el aire se vuelve lira; te nombro y el eco de mi propia voz me devuelve un sonido que ya no me pertenece. Esta pasión que me habita es como una llama que se alimenta de sí misma: arde porque sí, porque debe arder, porque en sus cenizas va el germen de otro fuego. Amarte es estar suspendido en ese instante que precede al abismo, con los ojos cerrados y el alma en vilo, sabiendo que el vértigo no es del vacío, sino de la plenitud. No busco nombre para lo que siento; me basta con sentirlo, y que al sentirlo me deshaga.

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Soneto

Arde en mi pecho una invisible llama
que ni el tiempo mitiga ni el olvido,
un afán de tenerte siempre asido
que ni el aire sostiene ni la llama.

Tu nombre es un puñal que se derrama
por mis labios en beso no exprimido,
y al callarte, me vuelvo en tu latido,
y al buscarte, me pierdo en mi propia alma.

¿Qué lengua explicará lo que no cesa
si ni el silencio encuentra su respuesta
ni el grito alcanza la quietud que imploro?

Solo sé que al nombrarte me enajeno,
que mi ser es un eco de tu nombre,
y que en no ser de nadie, soy tan tuyo.

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Décimas

¿Quién me robó la razón?
Fue tu voz, fue tu mirada,
fue tu risa desatada
y tu ausencia, prisión.
Ni el olvido es redención,
ni el recuerdo es ya memoria:
eres tú la vencedoria
de mi fe y mi frenesí.
Y es tan hondo este sufrir,
que hasta el dolor es gloria.

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Romance

Por los corredores del alma
te busco cuando anochece,
y en lugar de hallar tu sombra,
me encuentro con mi propia muerte.

Tus ojos eran dos fuentes
donde bebían mis nieblas;
hoy son dos lunas vacías
que miran sin que las vean.

Dicen que el amor se gasta,
que hasta las piedras se quiebran,
pero este amor que me habita
ni se consume ni aumenta.

Es como un río estancado
que bajo la tierra sueña
con torrentes y con cascadas,
con espumas y con piedras.

Y aunque no corre ni suena,
yo sé que el agua es tan fresca
que si un día te la muestro,
moriré de su pureza.

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Alejandrinos

Si yo pudiera hacer que mi alma fuese un verso,
un verso tan inmenso como el mar y la nada,
para encerrar tu nombre con un ritmo diverso
y que al nombrarte, toda la creación temblara.

Si yo pudiera hacer de mi pecho una lira
donde tus movimientos hallaran su sonido,
y el aire que respiras en música se expira,
y el silencio que guardas fuese mi propio olvido.

Pero no sé más arte que el de mirarte y arder,
no sé más ciencia eterna que el vértigo de amarte,
y en vez de darte un himno que pudiera vencer,

te doy este desorden que no sabe nombrarte,
esta pasión que crece sin saber por qué crece,
y este amor que me quema y no lo entiende el arte.

Autor: Augusto Cuerva Candela 
País: España, Madrid 
Todos los derechos reservados en Safe Creative

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Comentarios +

Comentarios2

  • migreriana

    Un canto al amor envuelto en esa sensación única que hace temblar las entrañas.

    • Augusto Cuerva

      Muchas gracias por tu comentario y lectura, un saludo cariñoso

    • El Hombre de la Rosa

      Tu estrofa versada se mece en la magna gloria de la poesia estimado Augusto
      Saludos españoles de Críspulo
      El Hombre de la Rosa

      • Augusto Cuerva

        Para mí sus palabras es un gran halago viniendo de un poeta de la talla de usted. Le mando un abrazo literario desde Madrid y muchas gracias por leerme.



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