“Nadie entra por la puerta
donde no hay puerta”,
dijo el poeta.
¿Solo si soy nadie puedo entrar?
pregunté.
Solo si no eres tú,
sino aquel que ocultas
dentro de ti mismo;
solo si mueres,
siguiendo aún vivo.
Solo si diluyes tu disfraz de turno
y dejas caer las máscaras
que tu espejo ha pintado en tu rostro,
para mirar en la fuente
que eres tú mismo.
Solo si entiendes que la herida
es donde nace tu luz,
o que el dolor
es la madre que te alumbra.
Solo si brota la flor de la conciencia
en el jardín de la experiencia
y matas tu personaje,
antes del final del acto;
solo así
podrás entrar por la puerta
donde no hay puerta.
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Autor:
Giovanni Hermida (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de marzo de 2026 a las 19:05
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 35
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Sergio Alejandro Cortéz, Eduardo Rolon, Salvador Santoyo Sánchez, frescodelrocio, racsonando, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios2
ME ENCANTO!
Este poema en el que predomina el "juego" de " la paradoja, se describe una metamorfosis espiritual necesaria para acceder a una dimensión de la existencia que trasciende lo físico. El autor sostiene que para cruzar el umbral de lo invisible se requiere el abandono del ego y la destrucción de las máscaras sociales que portamos habitualmente. La obra sugiere que la verdadera identidad solo emerge cuando nos despojamos de nuestras apariencias y aceptamos que el sufrimiento personal es el origen de la iluminación interna. De este modo, la entrada a esta puerta simbólica exige morir a la propia imagen para renacer en la conciencia pura antes de que la vida concluya. Al final, se plantea que solo mediante la introspección profunda y el sacrificio de la personalidad superficial se alcanza la sabiduría auténtica.
¡Pleno compartir!
Gracias por la espléndida interpretación de mi poema. El que tenga oídos, que escuche.
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