En un juego de ajedrez
no hay tregua.
El azúcar en el agua
se disuelve como los chantajes
y las malas artes,
son polvo y sal.
Entre cada toque de campanas
hay un rayo de sol, punzante,
que advierte que molestas
si derecho caminas,
pero la vida fluye
y el fuego todo lo limpia.
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Autor:
Mª Pilar Luna Calvo (
Online) - Publicado: 22 de marzo de 2026 a las 16:38
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Online)
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