Mª Pilar Luna Calvo

REFLEXIONES

En un juego de ajedrez

no hay tregua.

El azúcar en el agua

se disuelve como los chantajes

y las malas artes,

son polvo y sal.

Entre cada toque de campanas

hay un rayo de sol, punzante,

que advierte que molestas

si derecho caminas,

pero la vida fluye

y el fuego todo lo limpia.