Al principio miré el mundo
como quien bebe agua de una fuente clara,
con la fe sencilla
de que todo tenía un orden secreto.
Pero mis ojos aprendieron a quedarse.
Vi las promesas
deshaciéndose en la boca de quienes las decían,
las sonrisas usadas
como máscaras prestadas,
y los rostros cambiando de forma
según la luz que los mirara.
Entonces lo entendí:
cuanto más veía,
más se me caía el mundo de las manos.
Y mientras el ruido seguía allá afuera,
yo fui recogiendo mi silencio
como quien recoge cenizas.
No huí del mundo.
Solo aprendí
que mirar demasiado profundo
también puede cansar el alma.
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Autor:
Somnia (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 22 de marzo de 2026 a las 15:01
- Comentario del autor sobre el poema: Al mirar el mundo con ojos más despiertos, mi inocencia se fue apagando y aprendí a refugiarme en el silencio para cuidar el alma. ✨
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
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