Yo estaba a dos pasos del desastre,
la risa flotaba como si nada;
mis manos se quedaron sin sangre
y el aire decidió no entrar en nada.
A las once, la calle ya era ajena,
y yo seguía —terco— en la esquina;
como si el tiempo premiara la espera,
como si amar fuera disciplina.
Horas invertidas en un gesto,
en una puerta que apenas se abría;
yo llamándolo entrega en voz baja,
cuando ya rozaba la cobardía.
Porque amar también es retirarse,
no mendigar lo que no se da;
pero yo confundí la constancia
con no saberme soltar.
Después vinieron las revisiones,
las preguntas a deshora, sin fe;
acusaciones que no eran mías…
y un silencio que sí fabriqué.
No fue el engaño lo que quebró todo,
eso solo llegó al final;
fue mi forma elegante de ausentarme,
de estar… sin realmente estar.
Ahora las once siguen pasando,
pero ya no me encuentran ahí;
aprendí que el desastre no avisa…
y que yo fui quien lo dejó venir.
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Autor:
Miguel Morningstar (
Online) - Publicado: 22 de marzo de 2026 a las 00:35
- Comentario del autor sobre el poema: Escribí ese poema desde la orilla de una espera que creí noble y que, con el tiempo, descubrí que era mi propia trampa. Recuerdo la sensación de estar a dos pasos del desastre y no moverme, como si la paciencia fuera una virtud que justificara todo; ahora sé que a veces es solo miedo disfrazado. Cada imagen —las manos sin sangre, la puerta que apenas se abría, las once que pasan— son pequeñas confesiones: intentos de nombrar por qué me fui quedando sin entrar en la vida del otro. \\\\r\\\\n\\\\r\\\\nNo culpo solo al engaño ni a la circunstancia; me responsabilizo de mi forma elegante de ausentarme, de creer que la constancia lo arreglaría todo cuando en realidad me impedía soltar. Escribí el poema para admitirlo en voz alta, para que la lección quedara fuera de mi pecho y no solo dentro. \\\\r\\\\n\\\\r\\\\nSi algo quisiera que se lleve quien lo lea, es esto: el desastre no siempre avisa, pero podemos aprender a no abrirle la puerta.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

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