La niña en la nada

Chico

Y un día la niña me dijo:

no dejes de escribir,

como si el mundo dependiera de su tinta

y mi ausencia de sus manos.

 

Y puso en mí

la libreta de noches estrelladas,

como quien entrega un corazón encendido

para que no se apague.

 

Después se fue,

suave,

como se van las cosas que duelen para siempre.

 

Y conocí la nada.

 

La casa quedó abierta,

respirando su vacío:

las llaves colgadas como un recuerdo inútil,

la puerta temblando en su abandono,

y la angustia corriendo por mis venas

como un río oscuro.

 

La nada parió su ausencia

y me dejó su nombre

golpeando las paredes del silencio.

 

Entonces dejó de ser,

y se hizo libre en cada palabra,

en cada verso que nace como primavera,

en la luz derramada al amanecer

sobre nochebuenas encendidas.

 

La niña —

ahora lo sé—

es la poesía:

 

se desviste en silencio

y se cubre de fantasía,

como la noche cubre de estrellas

lo que no puede tocar.

 

Cuando tomé la libreta

quise decirle: no te vayas,

 

pero ya era tarde,

y el frío de sus manos

se quedó conmigo.

 

Desde entonces escribo,

como quien llama a alguien que no responde,

como quien espera

que el amor regrese

con la misma suavidad con la que se fue.

 

Y aún imagino

que vuelve,

y me toca,

y todo vuelve a escribirse.

  • Autor: Chico (Online Online)
  • Publicado: 21 de marzo de 2026 a las 14:22
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.