Un Dios amoroso no baja con truenos, ni dicta sentencias desde la altura; se sienta, más bien, en el borde de lo que duele, y espera.
Un Dios amoroso no cuenta tus caídas, sino las veces que respiraste después de querer desaparecer.
No pesa culpas, no mide distancias; solo abre caminos invisibles donde antes había muros.
Y uno camina, sin darse cuenta, con los bolsillos llenos de dudas, pero con una extraña certeza creciendo despacio, como si alguien, sin hacer ruido, estuviera acomodando el destino.
Porque cuando en el cielo se pierde una estrella, no es ausencia lo que queda, sino espacio para que otra, más terca, más viva, se encienda justo frente en el camino.
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Rafael Blanco López
Derechos reservados
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Autor:
Luis Rafael (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de marzo de 2026 a las 12:08
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 47
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Antonio_cuello, Salva45, Sergio Alejandro Cortéz, Eduardo Rolon, Salvador Santoyo Sánchez, EmilianoDR, Mª Pilar Luna Calvo, Mauro Enrique Lopez Z., JuanDumBass

Offline)
Comentarios1
Un saludo de amistad en el día Mundial de la Poesía
Saludos de Críspulo desde Espàña
El Hombre de la Rosa
Maestro en este día únicamente me queda enviarle un saludo fraterno a quien como usted ha hecho de las letras convertidas en versos una razón más para sentir que cada día vale la pena vivir y expresar lo que se siente.
Un abrazo en la distancia.
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