Diosa sagrada de la luna,
baña con tu luz plateada
este tu bosque inmaculado.
Cúbrenos de nuevo con tu mirada,
siembra calma en las heridas
del pecho agitado de los hombres.
No dejes huérfanos a tus fieles
que en ti han puesto toda su esperanza,
vuélvenos tu faz, diosa plateada.
Desciende, madre de los silencios,
sobre las hojas que tiemblan a tu paso
con el roce de la seda susurrando.
Deja en ellas el rastro de tu paz,
porque somos hijos del desconcierto
y en ti buscamos el hilo que nos falta.
Alza tu luz, madre de la noche,
y míranos con tu antigua templanza,
no dejes que se esconda tu semblante.
Permite que la noche nos abrace
como tú abrazas a los ríos y montañas,
y que tu brillo nos guíe hasta el alba.
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Autor:
Juan Roldan (
Online) - Publicado: 21 de marzo de 2026 a las 05:00
- Comentario del autor sobre el poema: Inspirado en el aria Casta Diva de la opera Norma
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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