Sola y triste está su alma hasta la muerte.
Suda sangre, Jesús, sobre la piedra
donde ora en soledad y su alma quiebra.
Orad, dice a los amigos que duermen,
para que habléis del reino con firmeza.
Desvalido se enfrenta a la amenaza
de un cordero llevado a la matanza
y acepta el martirio con entereza.
Judas en la turba su rostro besa
como señal para el apresamiento.
¡Qué desconsuelo!, un traidor que profesa
la envidia, la ambición, el desaliento,
y un amigo que tres veces le niega
y luego llora su arrepentimiento.
-
Autor:
Juan Iscar (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 19 de marzo de 2026 a las 19:33
- Categoría: Religioso
- Lecturas: 2
- En colecciones: Atardecer.

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.