Juan Iscar

La oración de Jesús en el huerto de los olivos

Sola y triste está su alma hasta la muerte.
Suda sangre, Jesús, sobre la piedra
donde ora en soledad y su alma quiebra.
Orad, dice a los amigos que duermen,
para que habléis del reino con firmeza.
Desvalido se enfrenta a la amenaza
de un cordero llevado a la matanza
y acepta el martirio con entereza.
Judas en la turba su rostro besa
como señal para el apresamiento.
¡Qué desconsuelo!, un traidor que profesa
la envidia, la ambición, el desaliento,
y un amigo que tres veces le niega
y luego llora su arrepentimiento.