Una mariposa se coló en mi jardín.
Aquel día crecieron girasoles.
En un 24 de diciembre,
le lloré a la tristeza.
Como presa del dolor,
escribí algunas despedidas.
Perdí el hábito de hablarle a la pared,
manos torpes se aferraron,
dejando una firma inestable.
Probé la miel de la inocencia.
Una infancia arrebatada en color azul.
Hoy solo tengo palabras y poco disimulo.
Hasta donde sé, no morí, ni me pinté la cara.
Solo me quedé en el jardín
y ya no regresé.
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Autor:
Tanuska (
Online) - Publicado: 19 de marzo de 2026 a las 11:15
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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