VALE LO QUE SE GUARDA DENTRO.

Nkonek Almanorri

Mañana, seguramente, no habrá

Gente buena ni gente mala.

Solamente gente

Desafortunadamente

Desafortunada.

 

Por hartazgo, desidia, desmemoria e incluso por miedo, cada vez más guardamos silencio. Sin palabras no hay narración y sin narración no hay identidad ni memoria pero sobretodo no hay espacio para la alegría.

 

El estilo de lo que se escribe va por fuera; la razón de lo que se piensa se queda dentro, es lo real.

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  • LOURDES TARRATS


    LO QUE TIEMBLA ADENTRO

    Lo que se guarda adentro, amigo,
    no muere:
    late en la sombra,
    espera su grieta,
    busca la mínima fisura
    para hacerse voz.

    Porque lo que sube a la superficie
    no es estilo ni ornamento:
    es la verdad desnuda
    que pide temblar.

    Son las pasiones enterradas —
    carnales, psicológicas,
    esas que uno teme nombrar—
    las que abren la piel del mundo
    cuando por fin se pronuncian.

    Callar es fácil.
    Pero escribir desde la entraña
    es un acto que cambia destinos:
    ahí donde tú ves desdicha,
    yo veo el filo que despierta.

    La palabra que nace del silencio
    no busca consuelo,
    busca sentido.
    Y cuando emerge,
    cuando se atreve,
    cuando arde,
    hace temblar al que la lee
    y al que la escribe.

    Porque vale lo que se guarda dentro,
    sí,
    pero solo existe de verdad
    cuando se libera.

    Y a veces basta un gesto,
    una palabra que no se rinde,
    para abrir la tierra del pecho.

    Te envío un abrazo que desentierra.

    Poetas somos…

    • Nkonek Almanorri

      Precisamente porque lo que late dentro no muere hay que sacarlo a la luz, denunciarlo y no ser cómplice, nunca, de la mentira impuesta.
      Agradezco tus comentarios, gracias.

    • LOURDES TARRATS


      POETAS SOMOS…

      Poetas somos,
      los que hurgamos en la hondura,
      los que no tememos al temblor
      ni al silencio que arde.
      Poetas somos,
      los que abrimos con palabras
      lo que otros dejan enterrado.
      Poetas somos,
      amigo,
      cuando un verso —solo uno—
      despierta lo que parecía perdido
      y lo devuelve al mundo
      con un pulso nuevo.

      Un abrazo que desentierra.



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