Mañana, seguramente, no habrá
Gente buena ni gente mala.
Solamente gente
Desafortunadamente
Desafortunada.
Por hartazgo, desidia, desmemoria e incluso por miedo, cada vez más guardamos silencio. Sin palabras no hay narración y sin narración no hay identidad ni memoria pero sobretodo no hay espacio para la alegría.
El estilo de lo que se escribe va por fuera; la razón de lo que se piensa se queda dentro, es lo real.