Escucho en los pasillos de aquella casa vacía las almas que aún vivían y convivían, hablando sobre sus pasados, pensando en revivirlos.
Mientras las almas hablaban, escuchaban y danzaban, entraba en esa casa vacía un niño con mirada llena de alegría. Entraron igual con él los dos imponentes que establecían orden, ley y algo de ellos; autoridad se veía.
Escuchó el niño, pues, las voces, los murmullos, los comentarios de aquellas almas vacías en rechinidos, en golpes de una rama, en el viento; que en ellos la comunicación se oía.
El secreto que se reveló fue ese punto de transmisión: el niño no los veía; las almas, en vez, le sonreían por ver en ese niño el pasado que piensan en revivir.
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Autor:
isaax (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de marzo de 2026 a las 22:29
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 29
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Carlos Baldelomar, El Hombre de la Rosa, Salvador Santoyo Sánchez, Hernán J. Moreyra, Sergio Alejandro Cortéz

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