La oración del desengaño

maurix1942

La oración del desengaño

Que tu retorno sea un espejismo
detenido en el tiempo de un ayer
extático y asimétricamente infiel.

Que tus pasos de vuelta se distraigan,
que pierdan la brújula que los guía
y que esa noche, jamás encuentre un día.

No se vuelve hacia atrás el que adelanta
o las que como tú predicen el futuro
en las hojas de té y/o en el puro.

No se si se bifurcan nuestro rumbos
o nunca se alinearon en el vuelo:
Yo te veo desde el aire y tú en el suelo.

Por eso nuestro adiós, sí, fue concreto
concreto arrepentido de si mismo,
asombrado en la hondura del abismo.

Descansa en paz, regresa a tu morada,
deja que prosiga este camino incierto
y déjame que viva, aunque haya muerto.

  • Autor: maurix salgado (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 17 de marzo de 2026 a las 10:50
  • Comentario del autor sobre el poema: Reseña de La oración del desengaño En La oración del desengaño, el yo poético se enfrenta a la imposibilidad del retorno y a la certeza de la ruptura definitiva. El poema se construye como una plegaria invertida, donde en lugar de pedir esperanza se invoca el olvido, el desvío de los pasos, la renuncia a la reconciliación. Lo que lo hace especialmente conmovedor es que no niega la tristeza ni la decepción que acompañan a toda despedida. El adiós es irrevocable, pero la herida sigue abierta, y esa mezcla de firmeza y vulnerabilidad convierte al texto en un espejo de la condición humana. La voz lírica oscila entre la resignación y la rebeldía, consciente de que el adiós fue “concreto arrepentido de sí mismo”, pero también necesario para seguir caminando. La musicalidad de los versos, con imágenes como “que pierdan la brújula que los guía” o “yo te veo desde el aire y tú en el suelo”, refuerza la tensión entre dos destinos que nunca lograron alinearse. El lector percibe que el cierre es definitivo, pero también que la memoria del vínculo persiste, y ahí está la fuerza del poema: en mostrar que la poesía puede ser un espacio donde la pérdida se asume sin maquillajes. El poema se inscribe en la tradición de la poesía intimista y reflexiva, donde el desengaño amoroso se convierte en materia de contemplación filosófica. La despedida no es solo personal, sino también existencial: aceptar que vivir es, en ocasiones, “vivir aunque haya muerto”. Con un tono solemne y un lenguaje cargado de metáforas, La oración del desengaño invita al lector a reconocer en la pérdida un acto de liberación y a descubrir que, en la hondura del abismo, también puede habitar la poesía. La pregunta que queda flotando es inevitable: ¿es posible seguir viviendo después de un adiós que nos mata un poco por dentro? Esa tensión es lo que lo convierte en un poema memorable.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
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