La oración del desengaño
Que tu retorno sea un espejismo
detenido en el tiempo de un ayer
extático y asimétricamente infiel.
Que tus pasos de vuelta se distraigan,
que pierdan la brújula que los guía
y que esa noche, jamás encuentre un día.
No se vuelve hacia atrás el que adelanta
o las que como tú predicen el futuro
en las hojas de té y/o en el puro.
No se si se bifurcan nuestro rumbos
o nunca se alinearon en el vuelo:
Yo te veo desde el aire y tú en el suelo.
Por eso nuestro adiós, sí, fue concreto
concreto arrepentido de si mismo,
asombrado en la hondura del abismo.
Descansa en paz, regresa a tu morada,
deja que prosiga este camino incierto
y déjame que viva, aunque haya muerto.