Sufre por ti esa, mi delirante alma.
Remanso de amor era tu presencia.
Hoy, mi ser angustiado pide calma.
Y mi abatida alma llora tu ausencia.
**-**
Ahora, me miro y no me reconozco.
Siempre fui mujer sensata y adusta.
Hoy, al oírme percibo un trato osco.
Se ha atenuado aquella mujer justa.
**-**
Me observo y solo veo una extraña.
Grave es ese fútil desconocimiento.
La cordura se convirtió una maraña.
Tal certeza, solo atrae sufrimientos.
**-**
¡La angustia es inocultable realidad.
En negar lo visible, no hay bondad!
-
Autor:
Rainajim (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 17 de marzo de 2026 a las 08:59
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.