Florecita Silvestre Bajo tu Sombra

Elena de Mayo

Mi Señor,
perdona esta angustia y temor
que siente mi corazón.

Ayúdame a entender,
que tu fidelidad, eterna es;
cómo me cuidaste ayer,
lo harás mañana, otra vez.

Te exalto, Señor y Rey,
por tu corrección y gran poder.

Tu corazón puedo ver,
en lo pequeño,
y en lo extenso,
en el firmamento, 
y los colores del cielo.

Tu delicadeza y perfección
son un regalo que calma mi dolor.

Como pequeña flor,
insignificante a la percepción
de cualquier caminante,
así puedo ser yo.

¡Eso es!
Una florecita silvestre,
de color resplandeciente,
hermosura indiferente,
pequeña,
pero que da color a la naturaleza.


Gracias, 
Hijo de Dios,
que me miras
como yo miré aquella flor.

Tú, 
me tomaste,
me regaste,
y también 
me cuidaste.

Bajo tu sombra estoy.
Allí en el silencio,
Me rindo por completo,
para escuchar y recibir tu paz,
tu sanidad y libertad.


Enséñame en el secreto,
A alabarte por completo.
Tan hermoso eres Señor,
plenitud de todo a mi alrededor.

  • Autor: Elena (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 16 de marzo de 2026 a las 22:45
  • Comentario del autor sobre el poema: Estas líneas nacieron un día, como muchos, en los cuales mi alma inquieta se abate, se preocupa y empieza brincar la incertidumbre, caminando vi unas pequeñas florecillas, a la orilla del camino, tan inadvertidas, belleza única, colores hermosos, pero que pasaban desapercibidas quizá para el mundo, pero en ese mis ojos las vieron, allí los bellos colores transmitieron paz y algo de alegría, donde en lo profundo de mi ser, sentía que El Señor me hablaba.
  • Categoría: Espiritual
  • Lecturas: 1
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.