Simón, ¡oh mi gran Simón!, si pudieras ver la tierra por la que tanto luchaste y diste la libertad; la que regaron los mártires con su sangre en la guerra, hoy tu nombre es un rechazo y sombra de la verdad.
Cambiaron tu rostro joven, tu caballo y tu regazo, pero el alma de esta tierra no conoce de final; yo soy el Mar Caribe que te envuelve en su abrazo, y soy de todo este mundo la Copa de Cristal.
Soy el Médano de Coro, el desierto más bendito, y la Sierra con el Pico que tu nombre aún sostiene; soy el Monte Roraima, tepuy milenario y mítico, de los ciento quince altares que el suelo patrio mantiene.
¡Maracaibo, Tierra Santa!, con su rayo majestuoso, la Espada del Creador cuidando el jardín de Dios; y el Orinoco que esconde su secreto silencioso, en calles que de diamantes debieron tener la voz.
Amazonas, gran pulmón que por todo el sur camina, y el Llano donde los hombres de Páez fueron forjados; con el coraje indomable que en la sangre se domina, para ver estos caminos por la fe libertados.
Pero también vivimos el sainete y la parodia, de quien se aferra al trono con la fuerza y el engaño; mientras otra, en la sombra, va tejiendo la custodia, mandando entre pasillos y sumando más peldaños.
Hubo un "mientras tanto" que se volvió una condena, con reyes de cartón que en la plaza se juraron; promesas de papel que no quitaron la cadena, y entre copas y viajes, al humilde lo olvidaron.
Uno cuida su silla con bigote de arrogancia, la otra mueve los hilos de un palacio en agonía; y en medio del teatro y su absurda circunstancia, el país se desangraba mientras ellos sonreían.
Oh, tierra bendita, bañada por aguas del Caribe, estas cadenas por Dios un día fueron ya rotas; Él es quien tu nuevo rumbo y tu destino describe, mientras mi alma, al nombrarte, de amor siempre se agota.
Que no se apague el coraje de los hijos de esta gloria, que el destino está marcado por la mano del Creador; escribiremos de nuevo nuestra más grande victoria: ¡Ser libres de nuevo, por la fe y por el amor!
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Autor:
Poeta8017 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de marzo de 2026 a las 15:54
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema no nace de la tinta, sino del polvo del camino. Hubo un tiempo en que mis pasos me llevaron a Colombia, buscando horizontes que en mi casa parecían nublados. Fui un migrante tras una oportunidad, pero comprendí que uno puede cruzar mil fronteras y seguir habitando el mismo suelo sagrado. Venezuela jamás salió de mí. Regresé para abrazar a mi patria en su fragilidad, tal como mi madre me abrazó con su sagrada crianza. Ella me enseñó que el amor no se abandona en la tormenta. He vuelto a casa, a mi única nación, para ser parte de su nuevo destino
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Mª Pilar Luna Calvo, Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, Sergio Alejandro Cortéz
- En colecciones: El viaje sentimental.

Offline)
Comentarios1
Porque los planes de Dios son perfectos y habíamos mucha gente orando por su libertad y ese día llegó y ahora a disfrutar de tu tierra y de tu parentela. Bienvenido estas en casa. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; Genesis 28'15 Amén, Dios hace las cosas mas increíbles para que les quede claro a los incrédulos. Saludos poeta
Gracias por tus palabras. Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país (Ezequiel 36:24). Falta poco para que la promesa de Dios sea cumplida; ya que, aunque se hayan abierto las rejas que nos encerraban, la puerta principal está entreabierta. Falta poco para la libertad completa de mi patria. Recibe un saludo fraterno, con la fe intacta y las esperanzas puestas en dios
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