Es la hora de guardar el trompo de madera,
ese pequeño planeta que giraba en el centro de tu mano
con la música ciega de la infancia.
Ya no bastan los ríos de leche, ni el aroma del pan
que tu madre ponía sobre el mantel del mediodía;
ahora el aire tiene un sabor a hierro y a distancia,
un sabor a mañana que se rompe entre los dientes.
Acepta, pequeño capitán de barcos de papel,
que el amor vendrá como una ola de trigo,
pero también como una piedra que se hunde en el pecho.
Amarás la luz de unos ojos que luego serán sombra,
y aprenderás que el desamor es una lluvia fría
que no pide permiso para mojar tus muebles.
Mira tus manos: hoy tienen olor a tierra y a juego,
pero mañana cargarán el peso de las herramientas,
la lentitud del cuero, la fatiga de los metales.
El mundo es este mercado de hombres apurados
donde la humanidad, a veces, es un pasillo oscuro,
una multitud de espejos que no reconocen tu nombre.
No temas al invierno que te crecerá en las sienes,
ni a lo cotidiano, que es ese pan duro de cada día.
Acepta el oficio de ser hombre,
porque en el fondo de la vejez, como en el fondo de un cántaro,
todavía guardaras el eco de aquel niño
que una vez, sencillamente, fue dueño de la luz.
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Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de marzo de 2026 a las 11:26
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 31
- Usuarios favoritos de este poema: kiry, El Hombre de la Rosa, Antonio Pais, Tito Rod, JuanDumBass, alicia perez hernandez, JacNogales, El desalmado, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
Comentarios5
Bellísimo poema apreciado amigo." Todavía guardaras el eco de aquel niño
que una vez, sencillamente, fue dueño de la luz.". Sin palabras. Un cordial abrazo José
Tus hermosas estroifas alumbran tu preciado versar estimado José Luis
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
"porque en el fondo de la vejez, como en el fondo de un cántaro,
todavía guardaras el eco de aquel niño
que una vez, sencillamente, fue dueño de la luz." -- 😢😢
Estimado amigo,
Amarás la luz de unos ojos que luego serán sombra,
y aprenderás que el desamor es una lluvia fría
que no pide permiso para mojar tus muebles.
Qué bellas palabras para expresar que la belleza se marchita y el desamor duele sin avisar…
Muchas gracias por compartir
Un abrazo
Juan
¡Bellas letras, José Luis!
Un cordial saludo.
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