Amante Oscura

José Francisco De Aquino Avendaño

 

​De un frágil y mortal amor herido,

lloré la falsedad de la promesa;

probé la trágica pasión que cesa,

y el corazón dejé, por siempre, hundido.

 

​Más luego en la penumbra te he sentido,

oh, Muerte fiel, de majestad ilesa;

tu abrazo es una llama que me apresa

y borra de mi pecho el cruel olvido.

 

​No te busco por miedo o cobardía,

ni escapo del puñal que me lastima,

te busco por tu eterna compañía.

 

​Porque tu devoción es noble y prima,

llévame en tu regazo, amada mía,

que sólo en tu sepulcro hay bella cima.

  • Autor: Akino (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 16 de marzo de 2026 a las 06:19
  • Comentario del autor sobre el poema: Para mí, "Amante Oscura" es el mapa de un viaje que nunca pedí hacer. Recuerdo haberlo escrito en esas madrugadas en las que el pecho aún pesa, cuando la almohada está manchada de lágrimas y la rabia compite con el vacío. La primera estrofa es mi propia autopsia emocional. Ese "corazón hundido" no es una metáfora bonita; era la sensación física de ahogarme en seco, de haberle dado todo a alguien que al final solo dejó una promesa rota. Quise reflejar esa humillación de haber amado con fragilidad, de haber sido vulnerable y que te devuelvan el cariño convertido en indiferencia. Pero el poema da un giro oscuro, y es ahí donde soy más honesto conmigo mismo. No busco a la Muerte por valiente, ni mucho menos. De hecho, el verso "No te busco por miedo o cobardía" lo puse casi como un acto de fe, para convencerme de que no era solo desesperación. Porque cuando escribí "te busco por tu eterna compañía", estaba reconociendo algo que me costaba aceptar: que la muerte me parecía más fiable que cualquier persona. La muerte no miente, no se va, no elige a otro. Y ese último verso, "que sólo en tu sepulcro hay bella cima", es la conclusión más sincera y a la vez más triste que saqué de aquel dolor. Cuando te rompen el corazón de verdad, el mundo de los vivos se vuelve ruidoso, traicionero, agotador. Y por un tiempo, la idea del silencio eterno, del descanso en un regazo que no te va a fallar... se convierte en la única cumbre a la que merece la pena aspirar. No es un poema de rendición. Es un poema de hartazgo. Y aunque hoy duela menos, leerlo me recuerda que hubo un día en que la única amante digna de confianza era la que no respira.
  • Categoría: Gótico
  • Lecturas: 22
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez
  • En colecciones: Poesía.
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Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Tus hermosas estroifas alumbran tu preciado versar estimado José
    Saludos desde España
    El Hombre de la Rosa



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