José Francisco De Aquino Avendaño

Amante Oscura

 

​De un frágil y mortal amor herido,

lloré la falsedad de la promesa;

probé la trágica pasión que cesa,

y el corazón dejé, por siempre, hundido.

 

​Más luego en la penumbra te he sentido,

oh, Muerte fiel, de majestad ilesa;

tu abrazo es una llama que me apresa

y borra de mi pecho el cruel olvido.

 

​No te busco por miedo o cobardía,

ni escapo del puñal que me lastima,

te busco por tu eterna compañía.

 

​Porque tu devoción es noble y prima,

llévame en tu regazo, amada mía,

que sólo en tu sepulcro hay bella cima.