Perdón

el bardo

Tengo una tenaz labor que no debo olvidar.

Perdón papá, sé muy bien lo que hago.

Los albores y resplandores del arte y las letras me socorren y fluyen.

Son mis anheladas arterias.

Las hojas de los árboles también tienen sus arterias.

 

Lejos está de mí el aceite y la máquina que me preceden hereditariamente.

Prefiero más bien heredar la valentia y el coraje turgente,

y ser el ébano macizo que preceda a mis porvenires que no llego a ver físicamente.

Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos


Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Tus hermosas estroifas alumbran tu preciado versar
    Saludos desde España
    El Hombre de la Rosa



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.