Tengo una tenaz labor que no debo olvidar.
Perdón papá, sé muy bien lo que hago.
Los albores y resplandores del arte y las letras me socorren y fluyen.
Son mis anheladas arterias.
Las hojas de los árboles también tienen sus arterias.
Lejos está de mí el aceite y la máquina que me preceden hereditariamente.
Prefiero más bien heredar la valentia y el coraje turgente,
y ser el ébano macizo que preceda a mis porvenires que no llego a ver físicamente.
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Autor:
el bardo (
Offline) - Publicado: 16 de marzo de 2026 a las 01:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 28
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa, Sergio Alejandro Cortéz, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
Tus hermosas estroifas alumbran tu preciado versar
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
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