Cuando el Favonio funde en luz cristales
del crudo invierno que encadena y dura,
y Venus, reina, rige la hermosura
de Gracia y Ninfas, celestes raudales;
contemplo que la muerte, en sus umbrales,
iguala choza y regia arquitectura;
ni mi esperanza vana se asegura,
ni esquivan mis desvelos sus puñales.
¡Ay!, que en vano procuro detener
el curso inexorable de mis días,
pues Plutón ya prepara sus dominios;
mas mientras pueda el arrayán tejer
en mis sienes, y ardientes elegías
cantar, burlaré el tiempo y sus designios.
-
Autor:
Javier Julián Enríquez (
Online) - Publicado: 15 de marzo de 2026 a las 18:20
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.