Javier Julián Enríquez

La fugacidad del tiempo y el poder del instante

Cuando el Favonio funde en luz cristales

del crudo invierno que encadena y dura,

y Venus, reina, rige la hermosura

de Gracia y Ninfas, celestes raudales;

contemplo que la muerte, en sus umbrales,
iguala choza y regia arquitectura,
ni mi esperanza vana se asegura,
ni esquivan mis desvelos sus puñales.

¡Ay!, que en vano procuro detener
el curso inexorable de mis días,
pues Plutón ya prepara sus dominios;

mas mientras pueda el arrayán tejer
en mis sienes, y ardientes elegías
cantar, burlaré el tiempo y sus designios.