Como el canto del grillo,
sus pensamientos germinan
sin saberlo en un bucle repetitivo:
gri, gri, gri.
O como cuando sale del agujero
y deja su sombra,
la luz brota en cada neurona,
clarificando el aletear de sus alas.
Gri, gri, gri…
Gra.
Así, hay quienes creen saber
sin saber por qué,
y en ese creer
se pierden en sí mismos.
Otros, en cambio,
viven intentando comprender,
sabiendo para qué...
y en ese querer
encuentran la luz.
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Autor:
Jesús (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 15 de marzo de 2026 a las 03:01
- Comentario del autor sobre el poema: Si quieres darle a la cabeza, aquí tienes para un rato...
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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