Vuelves, hijo de la argoma y la tormenta,
a este cuerpo de piedra que te nombra.
Aquí donde el aire es memoria y cuentas
de un collar de siglos que el tiempo eslabona.
Bebe otra vez de mí, que no se agota
la leche fría de mis manantiales.
Apoya en mi regazo la derrota
y el mapa de tus besos y tus males.
Duerme. La tarde es cómplice y cobija
con luz de oro tu piel recién nacida.
Yo guardaré el secreto, la sortija
que un día te dio amor y hoy te da herida.
Ella está aquí, en el viento que resigue
la curva de los cerros, en la umbría,
en el olor del tomillo que persigue
tu recuerdo en la luz de este día.
Bajo los robles, donde el mundo acaba
y empieza lo sagrado del desierto,
te espera. Y yo, que soy la tierra brava,
os fundo en un abrazo, por fin cierto.
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Autor:
Josephe, Denali, Dali. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de marzo de 2026 a las 20:16
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 25
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa

Offline)
Comentarios1
Un hermoso poema has escrito para nuestro deleite estimado poeta y amigo José
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
Un abrazo fuerte y bendiciones.
Gracias siempre es un aliento sus palabras para mantenernos en esta trinchera algo empolvada pero necesaria la vida del ser humano.
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