Con el cargo vitalicio de semilla,
hasta el último aliento,
para la transformación
que, por orden natural, corresponda.
Como camaleón
que se adapta a cada terreno
dentro de un laberinto de piedras,
y como camello
que, en medio del desierto,
poco a poco encuentra
su ración de agua.
Entre la semilla,
el camaleón
y el camello,
lo hecho nunca basta.
Y por eso
dos más dos
no siempre son cuatro...
cuando la lógica es incompatible
con la experiencia vital o la belleza.
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Autor:
Jesús (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 14 de marzo de 2026 a las 13:11
- Comentario del autor sobre el poema: //..//
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa

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