Jesús Ángel.

Entre la semilla, el camaleón y el camello.

 


Con el cargo vitalicio de semilla,
hasta el último aliento,
para la transformación
que, por orden natural, corresponda.

Como camaleón
que se adapta a cada terreno
dentro de un laberinto de piedras,

y como camello
que, en medio del desierto,
poco a poco encuentra
su ración de agua.

Entre la semilla,
el camaleón
y el camello,
lo hecho nunca basta.

Y por eso
dos más dos
no siempre son cuatro...

cuando la lógica es incompatible
con la experiencia vital o la belleza.