Allí arriba, en aquella cima, pude al fin contemplar el fruto de mi esfuerzo.
Mientras el cansancio concedía tregua a mi cuerpo,
la mirada se me perdía en la vastedad del mundo:
bosques infinitos sobre montes sin número,
onduladas olas en un mar de verdor.
El aire arremetía con furia,
y mi rostro dolía bajo tan vehemente caricia,
como si el viento quisiera dejar en mí
la marca viva de aquel instante.
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Autor:
Javier Gartzia (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de marzo de 2026 a las 07:40
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 24
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, EmilianoDR, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
La genialidad de tu escxritura alumbra tus hermosas letras
Saludos desde España de Críspulo
El Hombre de la Rosa
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