AVISO DE AUSENCIA DE Adrian Alfaro
Hoy dejo de escribir aquí.
Durante un tiempo este espacio fue un refugio, un lugar donde las palabras podían decir lo que a veces uno no logra explicar en voz alta. Aquí dejé pensamientos, emociones, fragmentos de noches largas y de días que pesaban más de lo que parecían.
Escribir fue mi manera de entender muchas cosas: el amor, la ausencia, las despedidas, las promesas que se rompen y las que se quedan flotando en el aire.
Pero todo ciclo también aprende a cerrarse.
Hoy me despido de este lugar y de las palabras que alguna vez dejé aquí. No porque ya no sienta, ni porque la vida se haya vuelto silenciosa… sino porque a veces uno necesita guardar lo que siente en otro sitio, en otro momento, o simplemente dentro de sí.
A quienes alguna vez leyeron algo mío, gracias.
A quienes encontraron un pedazo de sí mismos en alguna línea, gracias también.
Me voy en silencio, como suelen irse muchas cosas importantes.
Pero las palabras… esas siempre encontrarán otro lugar donde existir.
Adiós.
Hoy dejo de escribir aquí.
Durante un tiempo este espacio fue un refugio, un lugar donde las palabras podían decir lo que a veces uno no logra explicar en voz alta. Aquí dejé pensamientos, emociones, fragmentos de noches largas y de días que pesaban más de lo que parecían.
Escribir fue mi manera de entender muchas cosas: el amor, la ausencia, las despedidas, las promesas que se rompen y las que se quedan flotando en el aire.
Pero todo ciclo también aprende a cerrarse.
Hoy me despido de este lugar y de las palabras que alguna vez dejé aquí. No porque ya no sienta, ni porque la vida se haya vuelto silenciosa… sino porque a veces uno necesita guardar lo que siente en otro sitio, en otro momento, o simplemente dentro de sí.
A quienes alguna vez leyeron algo mío, gracias.
A quienes encontraron un pedazo de sí mismos en alguna línea, gracias también.
Me voy en silencio, como suelen irse muchas cosas importantes.
Pero las palabras… esas siempre encontrarán otro lugar donde existir.
Adiós.
No es que dude de ti,
es que cuando te miro
siento que el mundo podría enamorarse de la misma luz que yo veo.
Y entonces aparece ese pensamiento egoísta,
ese deseo silencioso:
quisiera guardarte en mis brazos
como quien protege un fuego en medio del viento.
No porque seas mía,
sino porque lo que siento por ti
es tan grande
que me cuesta imaginar que alguien más
pueda mirarte como yo te miro.
Mis celos no son cadenas,
son el reflejo de mis ganas,
de mis deseos de elegirte
y que tú me elijas
entre todos los mundos posibles.
Porque cuando estás conmigo
todo parece tener sentido,
y en el fondo de mi pecho
vive esa verdad simple:
no quiero poseerte…
solo quiero que tu corazón
decida quedarse conmigo.
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Autor:
Adrian Alfaro (
Offline) - Publicado: 14 de marzo de 2026 a las 03:19
- Categoría: Triste
- Lecturas: 30
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, alicia perez hernandez, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
Comentarios1
La genialidad de tu escxritura alumbra tus hermosas letras
Saludos desde España de Críspulo
El Hombre de la Rosa
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