Ni siquiera el viento se atreve a despertarlas,
y la tinta se ha vuelto polvo en el fondo del tintero.
Las palabras caminan descalzas por mi mesa,
sin saber dónde apoyar su latido.
He golpeado la puerta del verso
como quien llama a una casa abandonada,
y sólo el eco —viejo guardián del silencio—
me ha devuelto la mirada.
Pero sé que no han muerto.
Las musas no mueren:
se esconden en la grieta del cansancio,
se recuestan en la sombra de los días repetidos.
Duermen.
Y mientras duermen,
el corazón afila en secreto
la próxima llamarada.
Porque cuando despierten
—lo sé—
vendrán con los bolsillos llenos de relámpagos
y me obligarán otra vez
a arder en palabras.
Y si no despiertan,
no importa:
cavaré en mi pecho
hasta encontrar la chispa
que las invente.
Antonio Portillo Spinola
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de marzo de 2026 a las 09:12
- Comentario del autor sobre el poema: Cuando el verso no llega, el poeta desciende a buscarlo en su sangre.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 66
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio_cuello, Santiago Alboherna, Salva45, ElidethAbreu, El Hombre de la Rosa, Sergio Alejandro Cortéz, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, Antonio Pais, JuanDumBass, JoseAn100, EVOLA.RL

Offline)
Comentarios2
uyyy q bello poema, y qué valiosas ideas, eso de tambn buscar la inspiración. Evidentemente q las musas hoy te han visitado ...
"Muchas gracias. Me gusta pensar que las 'musas' no son visitas externas, sino una forma de sintonizar con algo que ya está ahí, esperando ser nombrado. Es un honor compartir ese eco contigo." Un saludo.
el honor es mío 🙂
Precioso y bien rimado tu genial versar estimado poeta y amigo Antonio
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
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