Las musas dormidas

Antonio Portillo




Ni siquiera el viento se atreve a despertarlas,
y la tinta se ha vuelto polvo en el fondo del tintero.
Las palabras caminan descalzas por mi mesa,
sin saber dónde apoyar su latido.
He golpeado la puerta del verso
como quien llama a una casa abandonada,
y sólo el eco —viejo guardián del silencio—
me ha devuelto la mirada.
Pero sé que no han muerto.
Las musas no mueren:
se esconden en la grieta del cansancio,
se recuestan en la sombra de los días repetidos.
Duermen.
Y mientras duermen,
el corazón afila en secreto
la próxima llamarada.
Porque cuando despierten
—lo sé—
vendrán con los bolsillos llenos de relámpagos
y me obligarán otra vez
a arder en palabras.
Y si no despiertan,
no importa:
cavaré en mi pecho
hasta encontrar la chispa
que las invente.

 

Antonio Portillo Spinola 

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Comentarios +

Comentarios2

  • Santiago Alboherna

    uyyy q bello poema, y qué valiosas ideas, eso de tambn buscar la inspiración. Evidentemente q las musas hoy te han visitado ...

    • Antonio Portillo

      "Muchas gracias. Me gusta pensar que las 'musas' no son visitas externas, sino una forma de sintonizar con algo que ya está ahí, esperando ser nombrado. Es un honor compartir ese eco contigo." Un saludo.

      • Santiago Alboherna

        el honor es mío 🙂

      • El Hombre de la Rosa

        Precioso y bien rimado tu genial versar estimado poeta y amigo Antonio
        Saludos de Críspulo desde España
        El Hombre de la Rosa



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