Me ensimismas. Llegas al cielo.
Ser corpóreo y a la vez etéreo.
Tu mirada toca almas,
tus palabras endulzan la escucha
de quienes al oído murmuras.
Poeta eterno, hombre de bien
Vivir sin seguirte, no puedo
Acude a mi llamada tú también.
Zurces corazones rotos
llenas almas vacías y huecas.
Endurece mi niño en mi ser de piedra.
En este loco mundo de guerra;
dolor general, rabia, impotencia y pena
¿Dónde estás? No hay paz que devuelva
las almas perdidas en esta miseria.
Tú, bruto, mírate al espejo si puedes
libéranos, desata nuestras cadenas;
la estupidez humana, ¿hasta dónde llega?
@Carme Folch, 2026
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Autor:
Carme Folch (
Online) - Publicado: 11 de marzo de 2026 a las 10:05
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
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