Sin temor,
tanto en la muerte, como en la resurrección,
Este varón encontró su propósito y pasión;
Realmente no tuvo elección,
Ya que sobre su vida Jesús se glorificó.
Tanto en la vida como en la muerte,
Su amigo, el buen pastor estuvo presente.
Y aquella prueba reflejo,
El verdadero Rey de la creación
Aquel, que a Lázaro de la muerte llamo.
Aunque Creería que el ya no quería,
O tal vez si,
puede ser,
Pero para dar a conocer
su poderoso nombre otra vez.
Además, para contar,
esta maravillosa verdad.
Después de degustar
de cuatro días de paz en el reino celestial,
Donde vio al Padre su amor derramar,
y donde le explicaba,
su verdadera identidad;
Ya que fue amado y elegido,
por el Glorioso Rey,
Y el verbo ungido.
Lázaro regreso porque Jesús lo llamo,
de la muerte lo despertó.
Y en este nuevo ciclo brindaría el amor,
que quizá antes desperdicio;
aunque esperaba con pasión,
anhelando aquel día,
donde al reino eterno entraría
Y así poder ver a Jesús otra vez.
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Autor:
Elena (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 10 de marzo de 2026 a las 23:05
- Comentario del autor sobre el poema: Juan 11:43-44 "Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir." Este poema refleja la experiencia de Lázaro como un testimonio vivo del poder de Cristo sobre la muerte. No solo narra un milagro físico, sino también la revelación de la identidad de Jesús como el verdadero Rey y Pastor. La voz poética transmite la transición de la paz celestial al llamado terrenal, mostrando cómo la vida de Lázaro se convirtió en un instrumento para glorificar el nombre de Dios
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 1

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