Sin temor,
tanto en la muerte, como en la resurrección,
Este varón encontró su propósito y pasión;
Realmente no tuvo elección,
Ya que sobre su vida Jesús se glorificó.
Tanto en la vida como en la muerte,
Su amigo, el buen pastor estuvo presente.
Y aquella prueba reflejo,
El verdadero Rey de la creación
Aquel, que a Lázaro de la muerte llamo.
Aunque Creería que el ya no quería,
O tal vez si,
puede ser,
Pero para dar a conocer
su poderoso nombre otra vez.
Además, para contar,
esta maravillosa verdad.
Después de degustar
de cuatro días de paz en el reino celestial,
Donde vio al Padre su amor derramar,
y donde le explicaba,
su verdadera identidad;
Ya que fue amado y elegido,
por el Glorioso Rey,
Y el verbo ungido.
Lázaro regreso porque Jesús lo llamo,
de la muerte lo despertó.
Y en este nuevo ciclo brindaría el amor,
que quizá antes desperdicio;
aunque esperaba con pasión,
anhelando aquel día,
donde al reino eterno entraría
Y así poder ver a Jesús otra vez.