Era un torito pequeño,
puro hueso y temblor,
regalo de una abuela,
expresión de su amor.
El chaval
le dio su pan,
su agua,
su alegría.
Y el torito
le dio algo extraño:
amistad y compañía.
Crecieron juntos
como crecen las cosas simples,
despacio,
como un huaranguito.
El chaval,
con sueños de altura.
El torito,
con su ternura.
En el fundo
el mundo era sencillo;
tierra, sol, agua
y dos buenos amigos.
Pero la vida
tiene manos de mercado
y corazón de hierro.
Un día
vinieron por el torito,
que montó sin remilgo
al camión comprador.
Quedó el polvo,
quedó el silencio,
quedó el chaval
mirando el camino.
La abuela tomó su mano
y apretó fuerte
el corazón del niño.
!Te vas torito,
mi torito…
torito mío!.
Y el corral,
de pronto,
se hizo tan grande
como la tristeza del niño.
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Autor:
Gusechag (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de marzo de 2026 a las 20:32
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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