Gustavo Echegaray

EL CHAVAL Y EL TORITO

Era un torito pequeño,

puro hueso y temblor,

regalo de una abuela,

expresión de  su amor.

 

El chaval

le dio su pan,

su agua,

su alegría.

 

Y el torito

le dio algo extraño:

amistad y compañía.

 

Crecieron juntos

como crecen las cosas simples,

despacio,

como un  huaranguito.

 

El chaval,

con sueños de altura.

El torito,

con su  ternura.

 

En el fundo

el mundo era sencillo;

tierra, sol, agua

y dos buenos amigos.

 

Pero la vida

tiene manos de mercado

y corazón de hierro.

 

Un día

vinieron por el torito,

que montó sin remilgo

al camión comprador.

 

Quedó el polvo,

quedó el silencio,

quedó el chaval

mirando el camino.

 

La abuela tomó su mano

y apretó fuerte

el corazón del niño.

 

!Te vas torito,

mi torito…

torito mío!.

 

Y el corral,

de pronto,

se hizo tan grande

como la tristeza  del niño.