La tarde amenazaba
con cerrar sus párpados
para ceder su paso a la noche.
Estabas en aquella plaza,
entre las lánguidas farolas
que parecían adormilarse
con el sonido del txistu
y el baile de los gigantes.
Me fijé en ti,
y desde aquel día te buscaba,
cada tarde,
cuando los gigantes danzaban
al compás del txistu
y tú mirabas su baile.
"Yo también bailaba entonces,
aunque solo mis ojos
siguieran tus pasos.”
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Autor:
Javier Gartzia (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de marzo de 2026 a las 05:26
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 35
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, El Hombre de la Rosa, Cristina_mpr, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Genial tu hermosa forma de versar estimado poeta y amigo Javier
Recibe un abrazo de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
Gracias. Saludos
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