Una tarde cualquiera

javier lezaun

La tarde amenazaba
con cerrar sus párpados
para ceder su paso a la noche.

Estabas en aquella plaza,
entre las lánguidas farolas
que parecían adormilarse
con el sonido del txistu
y el baile de los gigantes.

Me fijé en ti,
y desde aquel día te buscaba,
cada tarde,
cuando los gigantes danzaban
al compás del txistu
y tú mirabas su baile.

"Yo también bailaba entonces,
aunque solo mis ojos
siguieran tus pasos.”

 

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Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Genial tu hermosa forma de versar estimado poeta y amigo Javier
    Recibe un abrazo de Críspulo desde el Norte de España
    El Hombre de la Rosa



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