Desenvainó su espada y la puso contra su cuerpo,
sintió el filo y vio reflejado el firmamento.
Como las estrellas solitarias, aún muertas,
siguen brillando en el oscuro cielo.
Pensó en la muerte, la sintió recorrer sus nervios,
le estremeció el temple, y como no fallaron sus dedos,
la sangre goteaba, pero no apagaba sus pensamientos.
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Autor:
Alejandra Aguilar (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 10 de marzo de 2026 a las 03:37
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1
- En colecciones: Octubre.

Online)
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