No para

AleAguilar

Desenvainó su espada y la puso contra su cuerpo,

 

sintió el filo y vio reflejado el firmamento.

 

Como las estrellas solitarias, aún muertas,

 

siguen brillando en el oscuro cielo.

 

Pensó en la muerte, la sintió recorrer sus nervios,

 

le estremeció el temple, y como no fallaron sus dedos,

 

la sangre goteaba, pero no apagaba sus pensamientos.

Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos


Comentarios +

Comentarios2

  • Salvador Santoyo Sánchez

    Muy buen poema.
    Saludos poetisa Alejandra Aguilar

  • El Hombre de la Rosa

    Genial tu hermosa forma de versar estimada poetisa y amiga Alejandra
    Recibe un abrazo de Críspulo desde el Norte de España
    El Hombre de la Rosa



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.