El Sol de la Libertad

Rafael Parra Barrios

 

​Los días luminosos de Caracas no solo alumbraron la senda; encendieron un crisol de conciencia histórica, donde la temperatura de la lucha templó el acero de nuestra libertad.

Allí, en la ciudad del Ávila eterno, la agenda de la amnistía y la convivencia democrática se graduó con honores, marcando el compás del tiempo perfecto de Dios.

​Fue una siembra bendecida: espontánea en su fervor, sincronizada en su propósito y provechosa en su alcance. Una agenda que abrazamos con la anuencia del afán, nutriéndola con la dignidad de nuestros presos y el anhelo indomable de nuestros exiliados políticos.

​En encuentros fructíferos, bajo el sol que no sabe de sombras, alistamos el alma para el viaje terrestre hacia el terruño querido. Fueron días de fecunda solidaridad, donde la utopía dejó de ser horizonte para hacerse palabra empeñada. En un ambiente de confianza, afinamos las cuerdas del reencuentro, sellando una alianza motivada y resteada con la causa.

Hoy, solo aguardamos la bendición y los momentos propios del parto. Porque la historia, tantas veces terca y mezquina en los trances difíciles de la vida, ha decidido regalarnos su sonrisa. Es la sonrisa de quien sabe que, cuando se busca la verdad y la justicia, el destino se rinde ante la constancia.

Estamos a las puertas de un hecho histórico, imbuido de luz y de libertad.

​​Ya olfateamos los hitos por venir. Las dudas se despejan como la bruma al alba, anunciando el abrazo inminente con el Yaracuy amado. Le decimos adiós al destierro —ese estado injusto y enajenante— para volver al origen, al abrazo, a la vida, a la nueva historia.

Huele a petricor, a esa fragancia de nuestras entrañas donde la lluvia moja y refresca la tierra natal. Es la antesala del retorno; el perfume de una Venezuela que se lava la cara para recibir a sus hijos. El amanecer ya no es una promesa, es una certeza que ilumina el camino a casa.

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  • Autor: Rafael Parra Barrios (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 10 de marzo de 2026 a las 01:07
  • Comentario del autor sobre el poema: A los hombres y mujeres que han mantenido Incólume el altar de la patria en su corazón. A los presos y exiliados políticos, hombres y mujeres de la esperanza en las horas más complicadas. Al Dr. Eduardo Lapi García, ex gobernador de nuestro Yaracuy y hoy hijo del destierro en tierras de países hermanos. Que el aroma del petrichor aquí descrito sea el anuncio de su propio regreso; que su voluntad indómita encuentre pronto el abrazo de sus montañas y el calor de su gente, para que el sueño del retorno sea, por fin, el suelo firme del reencuentro y de nuestra libertad
  • Categoría: Sociopolítico
  • Lecturas: 1
  • En colecciones: Sociopolítico.
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