Son las 4:30 a.m.,
y despierto temblando,
con el corazón hecho trizas
por un sueño que no debió doler…
te vi feliz,
pero la felicidad no me incluía.
Y ese detalle,
tan pequeño para el mundo,
fue un puñal directo a mi pecho.
Te extraño con una desesperación que quema,
con una necesidad que me avergüenza,
con un vacío que no sé cómo llenar.
Quiero que vuelvas,
quiero sentir tus brazos
para recordar que alguna vez fui suficiente.
Pero ya entendí que no será así.
Ya entendí que el amor no se ruega
aunque el corazón se arrastre.
Respeto tu decisión,
aunque me parta por dentro.
La entiendo,
aunque me deje deshecho,
inservible,
perdido.
Solo que hasta en mis sueños
sigues siendo la voz que no puedo callar,
la nube que no se aleja,
la herida que no deja de sangrar.
Y lo peor…
lo que más me destruye…
es imaginarte ahí,
con alguien que sí puede darte compañía,
que sí puede escuchar tus risas,
que sí puede tocar tu piel
sin miedo a romperse.
Mientras yo,
hundido en mi propio fracaso,
me quedo siendo un espectador de mi derrota,
viendo cómo mi mundo se derrumba
mientras tú construyes otro
donde yo ya no existo.
-
Autor:
Israel Rocafuerte (
Online) - Publicado: 8 de marzo de 2026 a las 10:17
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.